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Sinopsis: Nagisa estaba consciente de que:¡Amaba a Rei-chan! Pero también sabia que su personalidad era imprudente la mayoría de las veces, pero esta vez no podía dar pasos en falso. ¡Por eso decidió enamorarlo!
ENAMORANDO A REI-CHAN
3. Parecidos
-Pero, si nos
descubren nos ira mal.- Menciono Nagisa.
-Lo sé, pero hay que
hacerlo.- Insistió Rei.
Ya se lo había repetido muchas veces, era ahora o nunca.
-Está bien. Pero…
¿puedo sostener el tuyo?-
-¡Nagisa-kun…
pe-pero…!- Realmente no estaba pidiendo permiso, él chico de lentes ya se
había dado cuenta de eso.
-Solo es un momento,
Rei-chan.-
-…- No quería que
Nagisa se hiciera cargo, pero ya era tarde para evitarlo.
El chico pingüino tenía curiosidad, lo miro atentamente:
estaba comparando tamaños con el suyo.
-¡No es justo, el
tuyo es más grande!-
-No vengas con eso
ahora, no es un buen momento. Además recuerda que no tenemos que hacer ruido.-
Dijo en la voz más baja que pudo, y se movió lentamente.
-Pero Rei-chan, el
tuyo también tiene un color más bonito.-
-¡Ya deja de andarlos
comparando! Mejor sígueme el ritmo ¿quieres?-
-Pero tú sabes más de
estas cosas que yo.- Le reprocho.
- Eso dices pero ya
tiene ambos en la mano, el tuyo y el mío. ¿Cómo es que puedes sostenerlos así?-
Los miro impresionado de la habilidad del pequeño rubio.
-No lo sé, pero se
sientes calientitos.-
-Nagisa-kun- Le llamo de forma suave.
-¿Si, Rei-chan?-
-No los muevas tanto,
si ocurre un accidente podríamos mancharnos.-
-Está bien, solo que
me pone feliz hacerlo.-
-Trátalos con
gentileza.-
El joven Ryugazaki miro en el pequeño agujero que tenía frente
a él.
-Definitivamente, es
hermoso.-
-En vez de andarlo
admirando terminemos o nos verán.-
-Pero quiero ser
gentil, no quiero que nada salga mal.- Metió sus dedos para comprobar el
tamaño.
-¿Ya Rei-chan?-
Mordió su labio. –Estoy poniéndome
nervioso.-
-Oh, bien. Aquí
vamos.-
Uno. Dos.
Ambos huevos estaban junto a los demás y las gallinas no se
dieron cuenta de que Rei y Nagisa anexaron un par de huevos de paloma. Lo
hicieron lo más rápido y silenciosamente posible, no querían arriesgarse a ser
picoteados.
Los dos chicos alardeaban de su hazaña entre sí de camino a
casa.
-Tuve mucho cuidado
con nuestros pequeños, Rei-chan.-
-Lo sé, me sorprendió
eso de ti. Espero que aquellas gallinas los acepten.-
-¡Deben de
aceptarlos! Después de todos son nuestros pequeños.-
-Nagisa-kun, te estas
tomando este experimento demasiado en serio.-
-¡Claro! Son nuestros
hijos Rei-chan, tuyo y míos. ¡Seremos padres!-
-Sí, definitivamente
te lo estas tomando muy en serio.-
Por un momento lo imagino, por muy imposible que fuera, el
tener hijos de su Rei-chan. Serian, en palabras de su amado chico de lentes,
hermosos. Ojala que la ingeniería genética avanzara lo suficientemente rápido,
para hacer su sueño posible.
Reflexiono un poco sobre las extrañas palabras de Nagisa,
ciertamente un pequeño hijo de ambos debería ser bastante atractivo. Ya que
estaba consciente de que ambos, increíblemente incluyendo al pequeño rubio,
estaban en el top 10 de chicos más lindos de primer año, según sus compañeras.
Si Nagisa fuera chica esa no sería una historia tan descabellada.
Suspiró. Que lastima.
-Rei-chan, cuando
tengamos más edad hay que adoptar.-
-¿Qué?- Pronuncio
apenas el chico de lentes, sorprendido.
-¿No me oíste? Que
hay que adoptar, mira.- Le señalo un anuncio en un establecimiento.
Cachorros en adopción.
¿Por qué lo que decía Nagisa lo hacían malinterpretar las
cosas? Es como si aquel extrovertido rubio estuviera planeando desestabilizarlo
de algún modo. Descarto esa idea, no creía que aquel chico planeara algo, más
bien últimamente los coqueteos inocentes de Nagisa le hacían pensar cosas que
no eran.
Otro día más había terminado, ni modo, su plan tendría que
seguir en otro momento.


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